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Friday, March 27, 2015

HISTORIA Y LEYENDA DEL CALLEJÓN DE LOS ESTRIBOS, CENTRO HISTÓRICO, CARTAGENA, COLOMBIA.

La historia oficial nos cuenta que el nombre original de esta calle es el de Nuestra Señora de la Luz, pero con la reparación que se hizo a la iglesia de Santo Domingo, la calle comenzó a llamarse callejón de los Estribos.

Esto sucedió poco tiempo después de terminar la edificación de la iglesia de Santo Domingo en 1559, los padres dominicos se dieron cuenta de que los cimientos de la construcción religiosa no eran del todo sólidos, y tanto la iglesia como la calle de Nuestra Señora de la Luz corrían el riesgo de hundirse.

Los padres, asesorados por ingenieros, decidieron construir unos pilares para compensar la debilidad de los cimientos. Estos estribos fueron levantados en un costado de la iglesia de Santo Domingo, sobre la calle de Nuestra Señora de la Luz.

Se cuenta que el Marqués de Villalta financió los gastos de la construcción de los estribos por fuera de la iglesia y también de los pilares interiores sobre los que se soporta la bóveda central de la iglesia de Santo Domingo. Como resultado de esta obra la calle se angostó, razón por la cual empezó a denominarse callejón, y el tramo donde permanecen los estribos, tomó el nombre de éstos. Actualmente los cartageneros la llaman calle o Callejón de los Estribos.

Los contrafuertes y estribos además de continuar cumpliendo su propósito, constituyen una interesante ornamentación de esta corta calle que va desde la plaza de Santo Domingo hasta la puerta del mismo nombre en la muralla. Sin embargo, detrás de la historia oficial, existe una leyenda muy reconocida por los cartageneros. Una historia mágica inventada por la gente de la época en que la iglesia había sido construida.

Se trata de un demonio que intentaba destruir la iglesia, pero los monjes dominicos con sus oraciones y fe en Dios evitaron que la iglesia cayera completamente destruida. Después de la batalla entre los monjes dominicos y el demonio, la iglesia quedó completamente debilitada, al punto de necesitar refuerzos para sostenerla. Por ello, decía la gente, se construyeron los estribos y pilares. A pesar de que los monjes de la época aclararon de qué se trataba la falla estructural de la iglesia, la gente prefirió creer y expandir la leyenda.

También se decía que el origen del nombre “callejón de los estribos” vino de una voz misteriosa que fue escuchada por dos señoras que caminaban de noche cerca de la iglesia y comentaban el trabajo curioso que se había hecho para sostener la estructura del edificio en peligro de caer. Las señoras al escuchar la voz misteriosa que les decía que la calle de Nuestra Señora de la Luz debía llamarse “callejón de los estribos” corrieron asustadas y les dijeron a otros lo ocurrido. Desde entonces, ésta calle tiene dos historias que se escucha en la voz de guías e historiadores.

En la actualidad, se puede disfrutar de un café colombiano o degustar de un plato nacional o internacional en la plaza Santo Domingo, mientras se mira el callejón de los estribos y se escucha su historia.